Revista de Estudios Utópicos

2 (3) enero-junio 2026, 76

eISSN: 3101-0180

https://doi.org/10.3989/reutopia.2026.2.3.76

Reseña

Borradores del futuro. Historias y fabulaciones sobre mundos posibles

Edición y epílogo de Azala; prólogo de Teresa López-Pellisa.

Consonni 2023. pp. 224

ISBN: 9788419490100

Sofía Carreño

Facultad de Filosofía y Letras, UBA Argentina

Fabular no es en absoluto romper con la realidad,

sino que es percibir, intensificar, volver perceptibles.

detalles insignificantes, posibilidades que no se habían visto.

Y darles una oportunidad.

Vinciane Despret.

El siglo XXI está en marcha, ya no se trata de unos incipientes años, ni de los primeros pasos inseguros en un nuevo período. El tiempo ocurre con una velocidad que asusta a las percepciones. Aquel futuro distópico —o utópico— que solía imaginarse con las nuevas tecnologías, los problemas ambientales y la baja de natalidad se suscita en la cotidianidad del hoy. Así, en este presente incesante, Borradores del futuro. Historias y fabulaciones sobre mundos posibles (2023) se proclama “un libro de fabulaciones que se proyectan en el futuro y parten de estas alternativas reales en el País Vasco” (p. 1).

El término fabulaciones propone distintos pactos de lectura. ¿Podría pensarse su relación con la fábula, en tanto “género antiquísimo (...) [con] crítica, satírica y didáctica” (Gonindez Saldivar 2006, 58Goníndez Saldivar, Margarita. 2006. “La actualización de un género. La fábula según Augusto Monterroso”. Dialogía 1:55-68.)? O bien, podría derivarse de una noción más bien psicoanalítica: la fábula como fantasía del inconsciente y elaboración de realidades alternas. Desde la crítica literaria, Deleuze (Alias 2010Alias, Antonio. 2010. “La confabulación de Gilles Deleuze y Félix Guattari: escritura literaria contra flujos de poder”. Sociocriticism 25(1-2): 352-366.) sostiene que la fabulación se vincula con la representación de lo real, ya que regula las relaciones entre lo social y lo propio. Probablemente no se trate de optar por una acepción en detrimento de otra, sino de pensar la elección de este género en su dinamismo centrífugo. Ese mismo movimiento atraviesa los relatos del libro, donde aparecen identidades sexuales disidentes, transformaciones del trabajo y diversas crisis ambientales y afectivas en un País Vasco proyectado hacia el futuro.

La antología reúne diez relatos breves escritos por Agirre, Zaldua, Sarriugarte, Jaio, Copegui, Cano, Zubizarreta, Alberdi, Baskaran y Miravete, además de un prólogo escrito por Teresa López-Pellisa y un epílogo. Los textos son breves; algunos de ellos están subdivididos en pequeños capítulos y seis de los diez se encuentran traducidos del vasco al español —algunos por sus propios autores/as—. Una particularidad interesante es que cada relato se encuentra separado por un breve texto que aporta información sobre la inspiración real que podría tener la fabulación.

La antología construye futuros posibles no como evasión de la realidad presente, sino como intensificación crítica de conflictos contemporáneos —ecológicos, afectivos, laborales y lingüísticos— mediante formas narrativas que desestabilizan la idea lineal del tiempo. Sin embargo, en algunos relatos hay marcas temporales que producen un anclaje más concreto: 2020, 2030, 2040. Esa cercanía temporal genera un efecto de espanto debido a la inmediatez implícita de esos futuros.

Aunque el libro está compuesto por voces diversas —de edad, género y trayectoria diferentes—, es posible reconocer una tonalidad común: las voces de los futuros. Tal vez ello responda al propio espacio de producción del libro. En el prólogo, López-Pellisa señala que el proyecto “se gestó en Azala, un espacio de residencia artística situado en Lasierra, una aldea alavesa en la que se organizaron los talleres ‘fututerribles’” (2023, 33).

En esta voz colectiva es posible observar un matiz distópico, propio de una sensibilidad postpandémica. La antología erige futuros en los que estallan las problemáticas del presente. Sin embargo, esa misma voz también traza caminos, intersticios y fluctuaciones de libertad. Observemos lo mencionado a través de una vista panorámica de los relatos.

“Perímetro de floración”, de Agirre, explora las complejidades de un mundo infértil. Ya nadie puede concebir de manera natural, excepto quienes viven en Errekaleor, el perímetro de floración, donde milagrosamente las personas pueden tener hijos. No se trata de una ciudad fabulada, sino de un territorio real; por lo tanto, las cartografías imaginadas conviven allí con las reales. En ese espacio se observa una red de cuidado muy particular. Al respecto, en “Una escalera común”, de Jaio, se plantea —como se inscribe bajo el título— “una fábula de las redes vecinales de cuidado”. Tal vez este sea el relato que más se aproxime a una temporalidad cercana, puesto que se remite a la pandemia, ese momento en que la realidad y la ficción parecieron espejarse. En él, una vecina imposibilitada de salir reúne a otras dos mujeres que, en el afán de garantizar cuidados, terminan cuidándose entre sí.

Otros dos relatos podrían leerse bajo el aglutinador de las polémicas en torno a los cuidados. Por un lado, en “Solo es un juego”, de Baskaran, se presenta una sexualidad sumamente liberal, donde las identidades de género son fluctuantes. Allí, un grupo de “adultes” se encuentra al cuidado de una gran cantidad de infantes, quienes, a través del juego, se entregan al autoplacer sin reparar en la intimidad. Más bien, ocurre lo contrario: el placer es colectivo y no se delimita a etapas concretas de la vida.

Por otro lado, “El mundo que fuimos”, de Copegui, presenta también una red de cuidados peculiar. Allí, luego de la pandemia, el mundo se volvió más desigual, autoritario y regimentarista. Frente a ello, una parte de la sociedad buscó alternativas: “Entonces se alzaron buscando otra vida donde las decisiones se tomasen de verdad en común y nadie se viera en la obligación de poner su destino en manos de quien tenía el poder de dar o quitar trabajo, de dar o quitar vida” (p. 134). Ilie, la protagonista, decide dejar todo atrás y unirse a estas nuevas formas de vida; allí se encuentra cara a cara con los desafíos de un nuevo orden.

Podría mencionarse otro núcleo temático: aquel que realiza una crítica a las instituciones. Allí podría leerse “Una visita al museo de armería”, de Zaldua. Este relato propone un mundo en el que las armas fueron prohibidas debido a que, cuando el calentamiento global comenzó a producir efectos devastadores, las naciones se volvieron extremadamente violentas. Sin embargo, esta decisión es cuestionada por un joven, o al menos se vuelve objeto de su reflexión. Por su parte, “El presente nunca fue tan futuro. Por fin les interesó la educación”, de Zubizarreta, presenta un mundo cuya línea temporal se fragmenta entre a.G. (Antes de Google) y d.G. (Después de Google).

Por último, es posible agrupar ciertos textos a partir de sus problemáticas ambientales y las consecuentes formas de reorganización social que estas generan. Si bien este eje resulta transversal a los demás ya descritos. Aquí puede ubicarse “¿Qué sucede con K en las noches de luna llena?”, de Sarriugarte. Tras el fenómeno de la despoblación, en “K” permanecieron las mujeres ancianas y “empezaron a vivir como nunca antes lo habían hecho” (p. 97). “Kintsugi”, de Cano, desde otra perspectiva, también pone en jaque las formas de habitar determinadas cartografías, de la mano de un problema ambiental concreto como la falta de energía. “El río”, de Alberdi, propone desde su subtítulo —“fábula sobre el urbanismo feminista en Usurbil”— una reconfiguración del espacio atravesada por la experiencia de género. Finalmente, cierra la antología “La casa que es el mundo”, de Miravete, donde se aborda la temática de la migración en un mundo postpandémico, en el que el arraigo de las comunidades se encuentra fuertemente condicionado por el espacio habitado y las catástrofes ambientales.

En síntesis, lejos de proyectar futuros completamente ajenos al presente, la antología desplaza, exagera y tensiona conflictos ya existentes. Es precisamente ese rasgo el que conforma una voz coral capaz de convertir estos textos en una auténtica antología. No se trata de la elaboración de un pensamiento único sobre el futuro; por el contrario, el libro imagina múltiples futuros parciales, contradictorios y fragmentarios.

Así, los futuros que se narran —más próximos que remotos— derivan de aquello ya infiltrado en el presente: territorializado, cotidiano y todavía en proceso. En este sentido, Borradores del futuro no imagina el porvenir como una dimensión remota o puramente especulativa, sino como una zona de fricción entre los conflictos del presente y las posibilidades todavía abiertas. Sus relatos no ofrecen programas políticos acabados ni utopías o distopías cerradas; más bien construyen intersticios y formas alternativas de habitar el tiempo, el territorio y los vínculos. Allí radica, quizás, la potencia de estas fabulaciones: no en anticipar lo que vendrá, sino en volver perceptibles mundos que, de algún modo, ya comenzaron.

Cabe preguntarse entonces: ¿son estos mundos deseados? ¿Qué ficciones serían posibles dentro de estas alternativas de futuro? Hay algo de performativo en el acto de escribir la temporalidad que construye la antología y es, tal vez, esa reflexión azorada la que retiene el interés de la lectura.

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Declaración de contribución de autoría

Sofía Carreño: Conceptualización, Análisis formal, Investigación, Redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición.

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La autora de este artículo declara no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

REFERENCIAS

Alias, Antonio. 2010. “La confabulación de Gilles Deleuze y Félix Guattari: escritura literaria contra flujos de poder”. Sociocriticism 25(1-2): 352-366.

Despret, Vinciane. 2022 Habitar como un pájaro. Buenos Aires: Cactus

Foucault, Michel. 1984. “De los espacios otros”. Architecture, Mouvement, Continuité 5: 46-49.

Lejeune, Philippe. 1994. El pacto autobiográfico y otros estudios. Madrid: Megazul-Endymion.

Goníndez Saldivar, Margarita. 2006. “La actualización de un género. La fábula según Augusto Monterroso”. Dialogía 1:55-68.